Interview with Obispa Griselda Delgado del Carpio, bishop of Cuba

On Thursday, October 13, the Rev. Mauricio Wilson, rector of St. Paul’s, Oakland, enjoyed lunch and a conversation with Bishop Griselda Delgado del Carpio of Cuba. The Diocese of California hosted Bishop Griselda and her husband for their 167th Convention the following weekend. Bishop Griselda and Wilson got together to talk about the work of the church and its future in Cuba, and discuss a budding relationship between the Diocese of Cuba and that of California. Below is the transcript of their interview, the audio of the interview can be heard here. Click here to jump to the English translation.

The Rev. Mauricio Wilson: Obispo Griselda es un placer volverla a ver después de casi 30 años.

Obispa Griselda: Gracias Mauricio. Sí un largo tiempo.

Mauricio: Yo estuve en Cuba hace mucho tiempo, era muy joven y se que mucho ha cambiado desde entonces en la iglesia, en Cuba y todo eso. La primera pregunta que tendría para usted después de decirle bienvenida a California, y a la Diócesis de California, es ¿cómo ves el trabajo y el futuro del ministerio de la iglesia en Cuba?

Obispa Griselda: Gracias Mauricio por tu pregunta. Primeramente, quisiera igualmente saludar, agradecer la invitación de poder estar en esta convención. Y también que conozco al Obispo Andrus en su tarea de luchar por el medio ambiente y por la parte ecológica. Y, por supuesto, me da mucho gusto volver a verte. Han sido años que no nos habíamos visto y ya tienes tu trabajo acá. Te voy a decir, es verdad que en los 30 años desde que tú has estado hasta hoy, la diócesis de Cuba en diversas maneras, ha tenido éxitos, ha tenido pequeños caminos, también muchos nuevos desafíos. Pero lo que sí creo que ha mantenido constantemente desde que tú has conocido, y más aún antes, la luz de la fe de las comunidades. Aunque pequeñas son vibrantes, aunque pequeñas pero creo que dan un testimonio del evangelio en una sociedad tanto difícil. Difícil en cuanto muy secular, con una educación atea, con una educación sumamente tecnológica, científica pero que no incursiona en esta parte del ser humano que es la espiritualidad. En ese sentido la iglesia, y digo en general, la iglesia está llamada a poder relacionar o hacer descubrir a las personas esa relación con Dios con lo más profundo del amor de Dios. Que no siempre es fácil, porque es otro lenguaje, otra forma de ver la propia vida. Y en ese sentido la iglesia Cubana, la iglesia Episcopal, ha tratado en medio todo esos desafíos vivir inmersa en la sociedad con todas las cosas que son, pero al mismo tiempo dar señales de esta posibilidad, de esta dimensión del ser humano. Y primeramente, al mismo tiempo, sirviendo a las comunidades, a la sociedad Cubana en este caso. Y han sido pequeñas cosas que hemos tenido a bien trabajar. Por ejemplo, que las propias iglesias, en sus contextos, den tareas de servicio hacia la comunidad mayor. Como por ejemplo, incentivar en todo lo que es el desarrollo sostenible, cuidado de jardines, cuidado de alimentos, para hacer levantar los alimentos de diferente manera. Dar un nuevo sentido de la cultura alimentaria que son cosas muy esenciales y prácticas en la vida y eso que incluso son parte de un servicio como iglesia que podemos apoyar. Y en este momento, en la iglesia, estamos agradeciendo a Dios. Hay un clero no mayor, si no un clero joven. Hay personas que están en el camino del proceso del discernimiento hacia la vocación pastoral. Los jóvenes, como organización, han continuado siempre en tareas muy específicas. Igual las mujeres, los hombres han trabajado estos últimos años sobre un programa que se llama Desarrollo de Misionero que tiene que ver precisamente con esto que ya te explicaba, de entrenar a los laicos y a los clérigos. También, en estas propuestas,  pequeños proyectos que pueden realizarse en las comunidades. Y eso es también una riqueza que la iglesia ha ido complementando.

Mauricio: Uno de los motivos por los cuales el Obispo Marc y la diócesis de California te invito a venir es con la idea y la visión de tener un ministerio compartido entre las dos diócesis. ¿Cómo visualizas esto y qué frutos crees que puede traer esta relación entre las dos diócesis?

Obispa Griselda: Mi amistad con el obispo Marc precisamente fue a raíz de que él en su visión más global, en cuanto a con la cuestión ecológica, el cuidado del medio ambiente, la justicia climática, nos hemos acercado. Porque en ese entonces, te estoy hablando de hace unos cinco años atrás, también en la diócesis a nivel muy pequeño, estábamos trabajando y visionando todo eso. Y eso nos acercó como obispos - que pudiéramos apoyar estas tareas, ese sentido de que la gente logre captar que estamos acá como seres humanos dentro de la creación que es sagrada para Dios. Y la cual tenemos que apoyar para que siga teniendo esa visión de ser algo sagrado, de ser vida para todos en todo sentido. Y la invitación que me ha hecho ahora, la cual agradezco muchísimo, poder conectarme. Creo que es parte de un futuro en el que podemos enlazar nuestras tareas, nuestras visiones, las visiones de las misiones de las diócesis. Conectarnos en este rumbo pero, también me imagino, en otros ámbitos de las vidas diocesanas. Somos diócesis diferentes pero creo que en esas diferencias es cuando podemos conectarnos también en muchas cosas. Yo creo que para un futuro, tanto él como yo, podemos caminar juntos y ser un testimonio en el mundo en el contexto donde estemos. De poder tener bien claro todas estas tareas inmensas de cuidar la creación de Dios, de cuidar al ser humano, en ese sentido.

Mauricio: Que bien. Bueno Obispo Griselda, muchas gracias por darme un tiempito   para conversar acerca del presente y del futuro de nuestro trabajo como iglesia. Y, nuevamente, bienvenida. Es un placer y esperamos que nuestras relaciones interpersonales y como diócesis puedan continuar creciendo y desarrollándose. Muchas gracias por venir.

Obispa Griselda: Gracias Mauricio y terminaría con una frase de José Martí, el apóstol cubano, que dice: “No hay nada mejor que sembrar tanto en la tierra como en las almas.”

Mauricio: Wow - muchísimas gracias.

Obispa Griselda: Gracias Mauricio.

 

Interview translated into English

Mauricio: Bishop Griselda it’s a pleasure to see you after 30 years.

Bishop Griselda: Thank you Mauricio. Yes, it’s been a long time.

Mauricio: I was in Cuba a long time ago, I was very young and I know that much has changed since then in the church, in Cuba and all of that. The first question I have for you after welcoming you to California and to the Diocese of California, is how do you see the work and the future of the ministry of the church in Cuba?

Bishop Griselda: Thank you Mauricio for your question. First, I would like to also greet you, give thanks for the invitation to be in this convention. And also that I have known Bishop Andrus in his work to fight for the environment and for ecology. And, of course, it gives me great pleasure to see you again. It has been a long time since we have seen each other and now you have your job here. I’m going to share with you, it is true that in the 30 years since you have been there until today, the Cuban diocese, in various ways, has had many triumphs, it has taken small paths, and it has also had many challenges. But what I do think it has maintained since you were there, and before then, the light of the faith of the communities. Although small they are vibrant, although small but I think they give a testimony of the gospel in a challenging society. Challenging in the sense that it is very secular, with an atheist education, with a highly technologized education, scientific but that does not instill in the human being spirituality. In that sense the church, and I mean the church in general, is called to be able to relate or to help discover in people that relationship with God, with the deepest love of God. This is not always easy because it is another language, another way to see one’s own life. And in that sense, the Cuban church, the Episcopal church, has tried in the middle of all those challenges, to live immersed in the society with all its things that are, but at the same time give signals of an opportunity, of this dimension of being human. And foremost, at the same time, to serve the communities, the Cuban community in this case. And it has small things that we have had to work on. For example, that the churches, in their contexts, give their service to the community at large. For example, by creating incentives in everything that has to do with sustainable development, caring for gardens, caring for nutrition - so as to create awareness of food in a different way. To give a new sense of the culture around food which is something essential and practical in life and in fact, it’s part of a service in which the church can give support. And, at this moment in the church, we are thankful with God. There is a clergy that is not older, but a clergy that is young. There are people that are in the path of the process of discerning toward the pastoral vocation. The youth, as an organization, has continued in very specifics works. Women and men alike have worked these last years on a program called Missionary Development - which has to do with exactly with what I had already shared with you, to train laypeople and clergy. Also, in these proposals, are small projects that can take place in the communities. And that too is a richness that the church has implemented.

Mauricio: One of the reasons why Bishop Marc and the diocese of California invited you to come is with the idea and the vision of having one, shared ministry between the two dioceses. How do you visualize this and what fruits do you think this relationship between the two dioceses can bring about?

Bishop Griselda: My friendship with Bishop Marc began thanks to his more global vision in terms of ecology, the care of the environment, climate justice and that has brought us closer. Because at that time, I’m talking about five years ago, the diocese in a very small scale, we were working and envisioning this. And that brought us closer as bishops - that we could support these endeavors, the sense that people are able to understand that we are here as human beings inside the creation that is sacred to God. And which we have to encourage for them to keep on having that vision that it is something sacred, that it is life for all, in all its meaning.  And the invitation that he has now given to me, for which I am very grateful, to be able to connect. I think that it is part of a future in which we can unite our works, our visions, the visions of many dioceses’’ missionaries. To connect in this path but also, I imagine, in other areas of the diocesan lives. We are different dioceses but I think that in these differences is where we can also connect in many things. I think that in the future, in his as well as mine, we can walk together and give testimony to the world in the context of where we will be. To be able to have a clear image of all these works of taking care of the creation of God, to take care of humankind, in that sense.

Mauricio: Very nice. Well Bishop Griselda, thank you for giving me a bit of your time to talk about the present and the future of our work together as a church. And again, welcome. It has been a pleasure and we hope that our interpersonal relationships as well as those as a diocese can continue to grow and develop. Thank you for coming.

Bishop Griselda: Thank you Mauricio and I want to end with a phrase from José Martí, the Cuban apostle, that says: “There is nothing better than planting on soil as well as in the souls.”

Mauricio: Wow - thank you very much.

Bishop Griselda: Thank you Mauricio.