Bishop Marc's Easter message

Posted on April 1, 2021. Updated on April 1, 2021

*Traducción al español a continuación/Spanish translation below*

Early on Sunday morning, while it was still dark, Mary Magdalene came to the tomb and found that the stone had been rolled away from the entrance. She ran and found Simon Peter and the other disciple, the one whom Jesus loved. She said, “They have taken the Lord’s body out of the tomb, and we don’t know where they have put him!”

Holy Week and Easter, loss and new life. For the Church, we walk through this week of suffering, confusion,and grief to the experience of being raised by God to promise and new possibilities. We trace the path of Jesus, following him in his faithful choices, though we do not grasp the full meaning, and though we fear what lies ahead. 

This year, Holy Week and Easter 2021, our experience of loss and new life is intimate, personal. Being faithful has meant, over the last year and more, staying in tight circles, pods. It is within those very circles that we have experienced the crucible of what dying means, and it is within those circles that we have come to know God’s gift of resurrection. 

Because of your faithfulness, dear people of God, because you have limited the scope of activity to what has kept you, your loved ones, your congregation, and your neighborhood safe, God, as always, meets you where you are. This season, not only loss, but resurrection is personal. It is the whole body of Christ that is being lifted up out of the tomb, but it is happening in all these small pods. 

Yes, it is a second Easter that is going to be largely virtual, but it is not the same as Easter 2020. The We, the church, we, have learned over the road that was last year, from Easter to Easter. I thank God for what I have witnessed in the lives of you, people of the Resurrected Christ, for from you I have learned and been inspired. Each congregation has figured out how to best meet the worship and spiritual needs of its people, and has reached people who have never been part of the community, or who had moved away (physically or otherwise!); pastoral care has been taken up in new ways by teams of clergy and lay people, reaching out to everyone in the community; outreach efforts like food banks have been taken up by people less vulnerable to the virus so that service is uninterrupted — - these are just some prominent examples of the remarkable response I’ve witnessed. 

A little pod of three people — - the Mary Magdalene, the Beloved Disciple, and Peter —- witness, in different ways, the resurrection of their friend and teacher Jesus. We can see from the Gospel story that for them, and for us, an important part of following is absorbing and reflecting, not only where we have been, but also what the promise of the new moment holds for us. How, where, to what is God calling us in the light of Easter? I encourage us all to pause and take time to receive the new —- the new for our smaller circles, the new for the Church, the new for the world.

Assist us mercifully with your help, O God of our
salvation, that we may enter with joy upon the contemplation
of those mighty acts, whereby you have given us life and
immortality; through Jesus Christ our Savior. Amen.

With prayers and blessings, 

+Marc

 

El domingo por la mañana temprano, cuando aún estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y descubrió que la piedra había sido quitada de la entrada. Corrió y encontró a Simón Pedro y al otro discípulo, el amado de Jesús. Ella dijo: “¡Se han llevado el cuerpo del Señor de la tumba, y no se dónde lo han puesto!”

Semana Santa y Pascua, pérdida y vida nueva. Para la Iglesia, caminamos a través de esta semana de confusión, sufrimiento, y dolor hacia la experiencia de ser levantados por Dios a su promesa y nuevas posibilidades. Trazamos el camino de Jesús, siguiéndolo en sus fieles decisiones, aunque no comprendamos el significado completo y aunque tememos lo que nos espera. 

Este año, Semana Santa y Pascua 2021, nuestra experiencia de pérdida y nueva vida es íntima, personal. Ser fiel ha significado, durante el último año y más, permanecer en pequeños círculos, grupos. Es dentro de esos mismos círculos que hemos experimentado la prueba de lo que significa morir, y es dentro de esos círculos donde hemos llegado a conocer el don de la resurrección de Dios. 

Gracias a su fidelidad, querido pueblo de Dios, porque han limitado el alcance de sus actividades lo cual ha mantenido a usted, a sus seres queridos, a su congregación y a su vecindario seguros, Dios, como siempre, esta donde usted está. Esta temporada, no solo la pérdida, sino la resurrección es personal. Es todo el cuerpo de Cristo el que está siendo levantado de la tumba, pero está sucediendo en todas estas pequeñas cápsulas. 

Sí, es una segunda Pascua que va a ser en gran parte virtual, pero no es lo mismo que Pascua 2020. Nosotros, la Iglesia, hemos aprendido a lo largo de la carrera que fue el año pasado, de una Pascua a otra Pascua. Doy gracias a Dios por lo que he presenciado en la vida de ustedes, pueblo del Cristo Resucitado, porque de ustedes he aprendido y me he inspirado. Cada congregación ha descubierto la mejor manera de satisfacer las necesidades espirituales y de adoración de su gente. , y ha llegado a personas que nunca han sido parte de la comunidad, o que se han mudado (¡físicamente o de otra manera!); la atención pastoral ha sido asumida de nuevas formas por equipos de clérigos y laicos, llegando a todos los miembros de la comunidad; los esfuerzos de asistencia a la comunidad, como los bancos de alimentos han sido acogidos por las personas menos vulnerables al virus para que el servicio sea ininterrumpido - estos son sólo algunos ejemplos destacados de la notable respuesta del que he sido testigo. 

Una pequeña manada de tres personas – María Magdalena, el discípulo amado, y Pedro- fueron testigos, de diferentes maneras, de la resurrección de su amigo y maestro Jesús. Podemos ver en la historia del Evangelio que, para ellos, y para nosotros, una parte importante del seguir es absorber y reflejar, no solo dónde hemos estado, sino también lo que nos depara la promesa del nuevo momento. ¿En luz de la Pascua, a qué, cómo, dónde, nos llama Dios? Los animo a todos a hacer una pausa y tomar tiempo para recibir lo nuevo -- lo nuevo para nuestros círculos más pequeños, lo nuevo para la Iglesia, lo nuevo para el mundo.

Ayúdanos misericordiosamente con tu ayuda, oh Dios de nuestra
salvación, para que podamos entrar con gozo en la contemplación
de aquellos actos poderosos, por los cuales nos has dado la vida y la
inmortalidad; por Jesucristo nuestro Salvador. Amén.

Con oraciones y bendiciones, 

+Marc